TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN
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02052011
TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN

TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN
DARWIN Y SU TEORÍA DEL ORIGEN DE LA ESPECIE HUMANA O EVOLUCIÓN DEL HOMBRE
La evolución es el proceso por el que una especie cambia con el de las
generaciones. Dado que se lleva a cabo de manera muy lenta han de sucederse muchas
generaciones antes de que empiece a hacerse evidente alguna variación Antes
del siglo XIX existieron diversas hipótesis que intentaban explicar el origen de
la vida sobre la Tierra.

Las teorías creacionistas hacían referencia a un hecho
puntual de la creación divina; por otra parte, las teorías de la generación espontánea defendía
que la aparición de los vivos se producía de manera natural, a partir de la materia
inerte.
Una primera aproximación científica sobre tema es el trabajo de (1924), El
origen de la sobre la Tierra, donde el químico ruso propone una explicación, vigente
aún hoy de la
manera natural en que de la materia surgieron las primeras formas prebiológicas y,
posteriormente el resto de los seres vivos. En segundo aspecto de la generación
espontánea de la vida tiene una respuesta convincente desde mediados del siglo XIX.
En primer lugar; los experimentos realizados por Pasteur, y, de manera
fundamental, con los bajos del naturalista británico Charles Darwin (1859), que
en su obra El origen de las especies aporta una explicación científica sobre la
evolución o «descendencia con modificación», término utilizado por el científico
para definir este fenómenos.
A
pesar de que Charles Darwin ostenta el honor de haber elaborado esta teoría de
manera científica y rigurosa, existieron importantes antecedentes
—puede mencionarse en este sentido la aportación del propio abuelo de Darwin,
Erasmo Darwin— que establecieron las primeras pautas del interés científico por
estos temas. Sin duda, hay que destacar los estudios de Jean Baptiste de Monet,
caballero de Lamarck (1744-1829), que inauguraron una corriente de pensamiento
precursora en el estudio de la evolución de los seres vivos.
La tesis
fundamental del lamarquismo es la transmisión de los caracteres adquiridos como
origen de la evolución; la causa de las modificaciones de dichos caracteres se
encuentra en el uso o no de los diversos órganos, tesis que se resume en la
siguiente frase: «La función crea el órgano». Lamarck resume sus ideas en
Filosofía zoológica (1809), el primer trabajo científico donde se expone de
manera clara y razonada una teoría sobre la evolución.

A lo
largo de cinco años —entre 1831 y 1836—, Charles Darwin, viajando a bordo del
Beagle, recogió datos botánicos, zoológicos y geológicos que le Permitieron
establecer un conjunto de hipótesis que cuestionaban las ideas precedentes sobre
la generación espontánea de la vida.
Durante los veinte años siguientes intentó
aplicar estos datos a la formulación de una explicación coherente sobre la
diversidad observada. En 1858, Darwin se vio obligado a Presentar sus trabajos,
cuando recibió el manuscrito de un joven naturalista, A. R. Wallace, que había
llegado de manera independiente a ¡as mismas conclusiones que él, es decir, a la
idea de ¡a evolución por medio de ¡a selección natural.
Tanto Darwin como Wallace habían tomado como base la obra de Malthus sobre el crecimiento de la
población, en la que se establece que, dicho factor tiende a ser muy elevado, se
mantiene constante dado que la disponibilidad de alimento y espacio son limitados;
a partir de esta premisa la idea de la competencia. Con esta base argumental se
pueden establece dos aspectos fundamentales que sustentan la teoría de Darwin y
Wallace. Ambos científicos dan por sentado que los seres vivos pueden presentar
clones.
Esta idea, junto con la noción de competencia establecida anterior por Malthus, les lleva a establecer que estas variaciones pueden ser ventajas o no
en el marco de dicha competencia. Por otro lado, como resultado de la lucha tiene
lugar una selección natural que favorece a los individuos con variaciones
ventajosas y tiende a eliminar a los menos eficaces en la consecución de los recursos
necesarios para la vida. Sin embargo, existe un punto de discrepancia entre ambos.
Wallace nunca compartió la idea de la selección expresada por Darwin en su obra
El origen del hombre (1871). Según Darwin algunos caracteres son preservados sólo porque
permiten a los macho mayor eficacia en esta relación con las hembras.
Desarrollo de la teoría de la evolución
A
finales del siglo XIX, el llamado neodarvinismo primitivo, que se basa en el
principio de la selección natural como base de la evolución, encuentra en el biólogo
alemán A. Weismann uno de sus principales exponentes. Esta hipótesis admite que las
variaciones sobre las que actúa la selección se transmiten según las teorías de la
herencia enunciadas por Mendel, elemento que no pudo ser resuelto Darwin, pues
en su época aún no se conocían las ideas del religioso austriaco.
Durante el siglo XX, desde 1930 a 1950, se desarrolla la teoría neodarwinista
moderna o teoría sintética,: denominada así porque surge a partir de la fusión de
tres disciplinas diferentes: la genética, la sistemática y la paleontología. La
creación de esta corriente viene marcada por la aparición de tres obra. La primera,
relativa a los aspectos genéticos de la herencia, es Genetics and the origin of
species (1937). Su autor, T. H. Dobzhansky, plantea que las variaciones
genéticas implicadas en la evolución son esencialmente mínimas y heredables, de acuerdo con las teorías de Mendel.
El cambio que se introduce, y que coincide posteriormente con las aportaciones
de otras disciplinas científicas, es a consideración de los seres vivos no como
formas aisladas, sino como partícipes de una población. Esto implica entender
los cambios como frecuencia génica de los alelos que determinan un carácter
concreto. Si esta frecuencia es muy alta en lo que se refiere a la población,
esto puede suponer la creación de una nueva especie.
Más adelante, E. Mayr desarrollará en sus obras
Systematics and the origin of the species (1942) y Animal species evolution
(1963) dos conceptos muy importantes: por un lado, el concepto biológico de
especie; por otra parte, Mayr plantea que la variación geográfica y las
condiciones ambientales pueden llevar a la formación de nuevas especies. De este
modo, se pueden originar dos especies distintas como consecuencia del
aislamiento geográfico, o lo que es lo mismo, dando lugar, cuando intentamos el
cruzamiento de dos individuos de cada una de estas poblaciones, a un
descendiente no fértil. Atendiendo a las condiciones ambientales, en consonancia
con las ideas de Dobzhansky., la selección actuaría conservando los alelos mejor
adaptados a estas condiciones y eliminando los menos adaptados. En 1944 el
paleontólogo G. G. Simpson publica la tercera obra clave para poder comprender
esta corriente de pensamiento: en Tempo and mode in evolution establece la unión
entre la paleontología y la genética de poblaciones.
Durante la segunda mitad del siglo XX se han planteado dos tendencias
fundamentales, la denominada innovadora y el darvinismo conservador. La primera
de ellas, cuyo máximo exponente es M. Kimura, propone una teoría llamada
neutralista, que resta importancia al papel de la selección natural en la
evolución, dejando paso al azar. Por su parte, el neodarvinismo conservador,
representado por E. O. Wilson, R. Dawkins y R. L Trivers, queda sustentada en el
concepto de «gen egoísta»; según esta hipótesis, todo ocurre en la evolución
como si cada gen tuviera por finalidad propagarse en la población. Por tanto, la
competición no se produce entre individuos, sino entre los aletos rivales. Así,
los animales y las plantas serían simplemente estrategias de supervivencia para
los genes.
Pruebas de la evolución
Son
pruebas basadas en criterios de morfología y anatomía comparada. Los conceptos
de homología y analogía adquieren especial relevancia para la comprensión de las
pruebas anatómicas. Se entiende por estructuras homólogas aquellas que tienen un
origen común pero no cumplen necesariamente una misma función; por el contrario,
las estructuras que pueden cumplir una misión similar pero poseen origen
diferente, serían análogas. De esta manera, las alas de los insectos y las aves
serían estructuras análogas, mientras que las extremidades anteriores de los
mamíferos, que presentan un mismo origen pero que llevan a cabo funciones
diversas —locomotora, natatoria, etc.—, constituirían estructuras homólogas.
En
relación a las pruebas embriológicas, hay que distinguir entre ontogenia —las
distintas fases del desarrollo embrionario— y filogenia, concepto que hace
referencia a las distintas formas evolutivas por las que han pasado los
antecesores de un individuo, es decir, su desarrollo evolutivo. En los
vertebrados, cuanto más cerca de la fase inicial se sitúan los embriones, más
parecidos son; posteriormente, se van diferenciando progresivamente cuanto más
cerca de la fase de adulto terminal se encuentran.
Otra
de las pruebas clásicas es el estudio de los fósiles. El análisis de los
distintos estratos geológicos demuestra la presencia de fósiles de invertebrados
en los más antiguos; gradualmente, van apareciendo en los más recientes peces
primitivos, y, finalmente, los fósiles correspondientes a los mamíferos y las
aves.
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